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Salud física y mental: mindfulness

isabel-navarro-ibanez
noviembre 27 2016

El mindfulness, en la meditación budista, consiste en concentrar la atención y la conciencia. En nuestro idioma no existe un concepto análogo, por lo que se traduce como atención plena o consciente. El término del que deriva el mindfulness es el pali (parecido al sánscrito) “sati”: ese momento de conciencia pura que se produce cuando nos damos cuenta de algo.

Esto, obviamente, dura un segundo, porque nuestra mente transforma esa experiencia y la traduce en palabras. Así, la pureza y viveza de la experiencia se pierde en la actividad mental ordinaria. En Occidente, el mindfulness se ha desprendido de la pátina religiosa del budismo y se utiliza como un tipo de meditación centrada en fijar la atención en el momento presente, en observar y reconocer la experiencia propia.

Habitualmente creemos controlar nuestra atención de manera consciente, pero realmente estamos acudiendo a pensamientos del pasado o del futuro mientras que sólo una parte de nuestra atención está en el presente. El mindfulness permite vivir plenamente lo que está ocurriendo en el momento presente, mientras la experiencia que se está dando fluye (siendo nosotros conscientes de ello). Parece muy lioso, pero no lo es tanto (si practicas).

¿Por qué está ganando adeptos tan rápidamente? Porque con algo tan “sencillo” como meditar y dejar la mente en blanco, de manera consciente, se reducen los síntomas físicos y psíquicos del estrés, la ansiedad y la depresión. Y cada vez más asociaciones médicas y psicológicas recomiendan adentrarse en este tipo de meditación.

Según Jon Kabat-Zinn, un referente de talla internacional en la materia, debemos relacionarnos directamente con lo que sucede en nuestra vida aquí y ahora. De no hacerlo, viviremos una vida a la que no prestamos atención, preocupándonos más por lo que ha ocurrido o puede que nunca ocurra, lo que nos lleva al descuido, el olvido y el aislamiento. Con el mindfulness se recupera el equilibrio interno entre cuerpo, mente y espíritu, meditando de una forma que centramos nuestra atención en el momento presente.

¿Cómo practicar mindfulness? Siéntate, con la espalda recta, en el suelo (usando una esterilla o cojín) e intenta dejar la mente en blanco durante unos minutos (no más de 10 en las primeras sesiones, aunque lo ideal son 30). Eso es casi imposible de conseguir, así que cuando te venga algún pensamiento a la mente, no lo juzgues ni lo vivas con ansiedad, sólo céntrate en que sea algo presente y no una preocupación por algo pasado o futuro. Puedes repetir un mantra mientras meditas, si te facilita la concentración. Recuerda alejar todo lo que pueda suponer una distracción para ti en ese momento.

Imágenes | Psicológica y mente